Un vida así, un ejemplo así, una luz así, hay que ponerla en lo alto para que ilumine.
Probablemente todo lo que se pueda decir de su persona y de su vida, queda pequeño; este Papa, tremendamente humano, fue muy fiel, y por eso es más que grande, ¡magno!, como ya todos le conocemos.
El pequeño puzzle-homenaje que antecede a estas palabras tan solo señala aspectos de su vida.
Maestro en el dolor, abrazó la Cruz como pocos, y hasta la muerte misma. Su trato con el prójimo, el cariño a los demás fue exquisitamente delicado, como solo lo hacen los que están tan cerquita de Dios que cada gesto que hagan, refleja al mismo Creador.
Bueno, sonriente, para nadie tuvo un mal gesto. Admirable y ejemplar en todos los sentidos. Fue Juan Pablo un hombre excepcional, sin duda alguna, que desde el cielo ya está rogando por todos nosotros.
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